que vida tan misteriosa, que vida tan fascinante
en las letras de un poeta seria efímera
en la mirada de mi amante se ve magnifica;
si solo supiera que conocí la vida al recorrer su cuerpo
que saboree la felicidad en la punta de su lengua
y sin duda encontré el placer al sentir su piel.
desaparecí por egoísmo, y me escondí
donde su recuerdo no me encontrara
pobre de mi amante, debe estar triste y desolada
pues una lagrima cae por su mejilla sonrojada,
le veo en su sillón, recostada,
mientras su angustia le pregunta por mi paradero,
a gritos le respondo que me encuentro a su lado
mas no me escucha, porque solo soy una pobre alma a la que espera el barquero.
dejo mi cuerpo, que mas que mio fue tuyo,
lo dejo a la sombra de un uvero
con mi carne alimentara sus frutos, y cuando hallas de saborearlos
serán dulces como el amor verdadero



